El Rosario
El Rosario Papá puso a rezar un misterio del Rosario a cada una: Claudia, Gina, mi tía María, Alejandra (no quiso, no podía), Marcela comenzó, pero como no le salían las palabras, se puso a llorar; Paola (antes Gaby) parada a un lado del féretro sólo miraba a mi tío: ella fue la que más lloró. Entonces dijeron: ¡que Raquelito lo rece”. Yo voltié a ver a mi Raquelita, pero no, se referían a mí. Y así, tuve el honor de “dirigir” un misterio del Rosario para mi tío. La Misa Abuelita Vicentita le enseñó al Beto y a todos sus hijos a rezar: a pedir el sacerdote para poner los Santos Óleos. Preparar la Confesión. La Comunión. Todo para estar “bien” con Dios. Luego, le enseñó a dirigir el Rosario y a tener un sacerdote para la Misa de cuerpo presente. Todo listo. Todo en su lugar. El agua bendita. Las flores. Los kleenex. Las lágrimas. La esperanza en la resurrección y el sentido cristiano de la muerte. Ludi entonó las canciones (en 2 o 3 estrofas esperaba que el “coro” supiera qué decía ...