Ayer conocí el DOLOR.

Ayer conocí el DOLOR.
El dolor de un padre ante la impotencia.
El dolor de un padre ante la tristeza.
Estábamos formados para entrar al psiquiátrico y el señor delante de mí resultó ser el papá de Fátima. La niña que se hizo famosa en las noticias (en las malas y tristes noticias de los feminicidios).
Su mamá no llegó a tiempo por su niña a la escuela y “una conocida” la recogió. (Todos ya saben la historia: se la llevó a su “esposo” para que abusara de esa pequeña, para “salvar” a sus hijas)…
Los ojos azules se humedecían de recordar el cuerpecito de la hija… la mamá terminó internada en el hospital, los asesinos en la cárcel.
Ya adentro conocí “en vivo” a la mamá de Fátima. Una señora de 36 años, con cabello negro, largo que caminaba con la mirada perdida.
- ¿Imagínese que mi esposa “quedó mal” y eso que no vio a la niña!
- ¿Usted sí la vio?
- Pues si yo fui a “reconocerla”. (Nuevamente los ojos húmedos y su garganta rígida).
- Mi esposa “quedó mal” y eso que no la vio…
- ¿Cómo que “quedó mal”?
- “Se fue…”
- ¿Cómo?
- Esta así: No contesta. No habla. No mira. No se mueve.
- ¿Cuánto tiempo lleva internada?
- Ya va para 2 meses.
- ¿Y qué le dicen los doctores?
- Que no la pueden dejar salir…

Atrás de mí venía una señora muy guapa: cabello perfectamente pintado, labios carmín y una bolsa café que le combinaba con su blusa.
- Vámonos a la sombra.
Orquesté que toda la fila nos pusiéramos en la sombra ya que el sol seco reflejaba en el pavimento y todavía faltaban 45 minutos para que nos dejaran entrar.
- ¿A quién tiene internado a una muchacha o a un muchacho?
- A mi hija.
- ¿De qué edad?
- De 23.
- ¿Qué le pasó?
- A los 16 años tuvo a su bebita y en la cuarentena murió de “muerte de cuna”. Y ahora hace un año que no deja de repetir que “su bebita está viva”.
- ¿No la llevó a terapia o a algo?
- Sí, con tanatólogos, piscólogos… pero ahora “oye voces” que le dicen que su hija está viva.
- ¿Qué diagnóstico le dieron?
- Esquizofrenia.
- Pero con medicamentos pueden controlarla… ya verá que se pondrá bien. Es la química de su cerebro, la dopamina y esas cosas que dicen los doctores que no saben bien a bien qué es la enfermedad.
- No. Ya lleva 2 meses y medio aquí y han probado con todo, la próxima semana le harán los electrochoques.
- Ay, es cuando ya ningún medicamento les hace efecto. Es un remedio como del siglo XVIII o algo así… ¿Ya le dijeron que son como 9 sesiones? Tengo un amigo que ya se lo hicieron en el Hospital Español. Y hoy en el Informe Médico le avisaron a la mamá anterior a mí, que se lo harían a su hijo. Se descontroló toda, y el doctor le dijo firmemente, que era necesario hacerle ese procedimiento.
En ese momento salió otra mamá con su hija que la acababan de “dar de alta”. La muchacha salió radiante pero la que tenía ecolalia era la mamá: comenzó a decirnos que los “tiempos finales” ya están llegando, que nos teníamos que “agarrar” de la mano de Dios leyendo la Biblia Católica, tomando la Biblia con la mano nos tomamos de la mano de Dios. Comenzar por San Mateo y luego leer toda desde el Génesis. Estas ideas las repitió como 4 veces en diferente orden.
Entonces estaba además, en esta “sombrita” la señora Margarita… venía por su hermano de 54 años.
- Ay, 54 años… todo lo que nos falta, le dije a la señora Yolanda (la mamá de la bebé de “muerte de cuna”). Usted lleva un año, yo ya llevo 7 años con mi Juan Pablo…
- Sí, y es que esta enfermedad no tiene cura.
- Por eso le dicen padecimiento no enfermedad, creo. Apunté.
- Mi hermano es bipolar y con su medicamento estaba bien pero dejó de tomarlo y fingió su secuestro.
- ¿Cómo?
- Mire las fotos…  (y me enseñó su celular):
El tipo acostado en el pasto con un paliacate en la boca y amarrado. Otros tipos “sus secuestradores”, que fueron con el “secuestrado” a la casa de sus papás para sacarles dinero.
- Ay no, ¿cómo le puede hacer eso a sus papás?
- Sí, unos ancianos de 85 y 76 años.
- ¿Y luego qué pasó?
-
Abrieron la puerta y comenzamos a entrar: lavarse las manos: con un doctor a un lado viendo que nos la “tallemos” bien. Luego nos toman la temperatura con un aparato, en la frente y pasamos. Le corrí al segundo piso y ahí ya estaba Juan Pablo esperándome.
Bajamos al jardín y otra vez me sentí como en el fondo de una alberca: el jardín está entre dos edificios, el del Hospital y el de la Escuela de Enfermería. Ayer conté y tienen 10 y 12 pisos respectivamente.
Por fin supe que el “fresa” que llega muy bien vestido y con un cubre bocas “gringo” y con varios pares de guantes de látex va a visitar a un chica muy bonita peinada con una trenza.

Supe que el señor que se puso a grabar al interno que tiene el pelo azul, proyectó su video-llamada a la mamá del enfermito.
Vi a la muchacha de 23 años con su mamá, al hermano de 54 años que fingió su secuestro, y ahora había más internos. Todos con la “sana distancia” nos teníamos que alejar en parejas: el interno y el familiar. Pero yo me puse a hablar con Tere, porque Juan Pablo las 3 horas de visita estuvo jugando su juego y casi no platicamos…

Comentarios