El día que tiré al abuelo a la basura…

El día que tiré al abuelo a la basura…

(Deja te explico que el abuelo, fue el único tipazo de mi “familia política”, creo que es al único que yo quería y el único de mi familia política que “me quiso”).

Supe que “me quería” por su trato: su mirada azul y su cabello cano. Sus buenos modos, su dulzura y su tacto.  Sus detalles. Todo un caballero. Su voz baja, sus consejos…

De las pocas veces que llegamos a ir a Ensenada, con JP o con mi embarazo de Carlos, era el único que “hacía algo con toda la bola”, solo  “si Raquel lo pedía”. Entonces, conocí “mi poder”…

La abuela vino a entregar, como buena abuela, el bambineto (cosido “y hecho a mano” por ella misma) para Carlitos. Llegó con tantos regalos para el primogénito de su primogénito.

Luego vinieron los pijamas hechos a mano por la abuela, para los 4 niños… El vestido de Blanca Nieves para Raquelita.

(Recuerdo un día antes de la boda dijo: “ese angelito (JP) no tiene nada de culpa ni nada que ver con sus papás”. La adoré.

Pero entonces, Alejandra le dijo: “mamá: ya eres la abuelastra del hijastro”. Lloré.

Cuando le conté ese diálogo a Juan Carlos, me dijo: ah, no le hagas caso a la Cuñastra. Y desde entonces, es mi cuñastra…

Estaba hablando del Abuelo, don Baltazar, (QPD), que venía cada año a la CDMX a arreglar no sé qué papeles y a visitar a su única hermana… mis niños lo abrazaban, tomábamos fotos y comíamos juntos.
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“MEA CULPA”.

Estoy ordenando mi oficina. Comencé a tirar basura y junté 2 cajas de basura. Las llevé al vecino de enfrente, el señor Carlos porque él ve qué vende, qué regala, qué se queda y luego me regresa las cajas vacías.
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De pronto, recibí un whats inesperado de Juan Carlos:
“¿Dónde están las cajas con mis cosas? Ahí estaban las cenizas de mi padre”.

Empalidecí.

No dormí. Tuve pesadillas. 

Al siguiente sábado fui corriendo a la UP a buscar un sacerdote, quería preguntarle qué hacer. Padre, fue sin intención. ¿¿Qué hago??

¿Tiré a mi suegro?

No hubo sacerdote.

Fui a casa de Silvia y le conté todo.

Me aconsejó: ve con tu vecino, igual sigue ahí en la caja.

Corrí con mi vecino.

No. Todo lo había tirado a la basura:

Los tenis amarillos de Carlos, se los entregó al home less de la calle, lo que pudo vender, lo vendió; lo que sabía que le podría servir, se lo quedó y “todo lo demás, se fue a la basura”. El camión pasó ayer…

No creo.

Tengo la duda.

Juan Carlos siempre trae y regresa una mochila con “cosas”. La última vez, me di cuenta que el abuelo lo acompaña  a todas partes…

Tengo la duda si tiré o no tiré al abuelo porque  Juan Carlos sabe que me “distrae” mucho saber que el abuelo anda por aquí…

El onceavo mandamiento: ENTERRAR A LOS MUERTOS, además, es una obra de misericordia.

GRACIAS.

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