3:21 pm

3:21 pm suena mi teléfono celular.
- BUENO, MAMÁ, ¡VEN POR MÍ! Mamá, mamá, ¿puedes venir por mí en ESTE momento?

- Hola, Juan Pablo. No puedo. Hasta el miércoles voy al informe que me darán de ti.

- MAMÁ ven por mí porque si sigo aquí me voy a matar.

- ¿Por qué? ¿No vas al gimnasio o no duermes bien?

- Sí, me ha ido bien. Me tratan bien… pero ¿ya puedes venir por mí?

- No. Estoy en curso (es mentira).

- Bueno, ¿mañana?

- No, hasta el miércoles voy al informe médico.

- Ok. El miércoles, espero…
Mi corazón palpita con más rapidez. Todo lo escuchó Benjamín, porque puso el teléfono en altavoz. Yo venía manejando. Volteo a ver a Benjamín, y le digo:
- ¿Ya ves? El “para-rayos” siempre es la mamá.

- No, es que es el único teléfono fijo que todo mundo se sabe. Ya ves que hasta Ludi te llamó al 5593- porque lo tenemos desde hace años y no has cambiado…
A estas llamadas siguieron las de la madrugada:

4:14 am
4:40 am
4:27 am
5:04 am

Además las de la tarde:

6:57 pm
7:26 pm

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