Estoy en la Sala de Urgerncias del psiquiátrico Fray Bernardino
Estoy en la Sala de Urgencias del Psiquiátrico Fray Bernardino. Juan Pablo se pone a cantar “a todo pulmón”… Una señora está llorando a mi lado.
- ¿Por qué llora?
- Porque me dicen en mi casa, que tengo que ser independiente. Que tengo que asumir mis propios gastos y hacerme cargo de mí misma. Buaaa.
Juan Pablo sigue cantando. Un paciente se levanta y le da una moneda y sonríe. Le pide que siga cantando… unas de Luis Miguel, y acaba con la de “Sigo siendo El Rey”… De pronto toda la sala ya está coreando.
Al fondo una muchacha grita: “Doctor: dame un medicamento que ya no soporto a este Caballero”. Juan Pablo se percata que habla de él. Silencio.
El señor que le dio la moneda a Juan Pablo, le explica:
- Aquí vas a estar bien. Son solo 28 días. Hay agua caliente, comida, gimnasio. Van a sanar tu psique.
A Juan Pablo no lo convence. Me explica que no terminará sus desafíos, que se enfermará más estando aquí.
Ya le dieron un calmante porque en cuanto llegamos, pagué la consulta de urgencias y se percató de todo mi plan, y corrió a la puerta, los policías no dejaron que saliera.
En la mañana estuve en mi consulta psiquiátrica. El doctor me preguntó qué es lo que ha dejado de hacer que me producía placer: escribir. Contesté sin dudar.
Les pido a mis alumnos que escriban diario y yo, no lo hago. Por ahí leí una cita que decía:
“Uno termina enseñando lo que uno tiene que aprender”
- ¿Por qué llora?
- Porque me dicen en mi casa, que tengo que ser independiente. Que tengo que asumir mis propios gastos y hacerme cargo de mí misma. Buaaa.
Juan Pablo sigue cantando. Un paciente se levanta y le da una moneda y sonríe. Le pide que siga cantando… unas de Luis Miguel, y acaba con la de “Sigo siendo El Rey”… De pronto toda la sala ya está coreando.
Al fondo una muchacha grita: “Doctor: dame un medicamento que ya no soporto a este Caballero”. Juan Pablo se percata que habla de él. Silencio.
El señor que le dio la moneda a Juan Pablo, le explica:
- Aquí vas a estar bien. Son solo 28 días. Hay agua caliente, comida, gimnasio. Van a sanar tu psique.
A Juan Pablo no lo convence. Me explica que no terminará sus desafíos, que se enfermará más estando aquí.
Ya le dieron un calmante porque en cuanto llegamos, pagué la consulta de urgencias y se percató de todo mi plan, y corrió a la puerta, los policías no dejaron que saliera.
En la mañana estuve en mi consulta psiquiátrica. El doctor me preguntó qué es lo que ha dejado de hacer que me producía placer: escribir. Contesté sin dudar.
Les pido a mis alumnos que escriban diario y yo, no lo hago. Por ahí leí una cita que decía:
“Uno termina enseñando lo que uno tiene que aprender”
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